{"id":1278,"date":"2016-12-12T06:29:21","date_gmt":"2016-12-12T06:29:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/?page_id=1278"},"modified":"2016-12-12T06:55:08","modified_gmt":"2016-12-12T06:55:08","slug":"un-viaje-alucinante","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/essays\/un-viaje-alucinante\/","title":{"rendered":"UN VIAJE ALUCINANTE"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>UN VIAJE ALUCINANTE POR LAS PINTURAS DE <\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>ORLANDO AGUDELO BOTERO<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>Ut pictura poesis:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> &#8220;Una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">pintura se hace como un poema.&#8221;<\/span><\/i> <span style=\"font-weight: 400;\">Horacio<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00c3\u00a1s por ser las m\u00c3\u00a1s \u00c3\u00adntimamente subjetivas de las artes, la pintura y la poes\u00c3\u00ada son las que m\u00c3\u00a1s natural y espont\u00c3\u00a1neamente se conjugan y armonizan. Por esta raz\u00c3\u00b3n los poetas siempre nos hemos sentido identificados con la pintura, aunque no dominemos su exigente oficio. M\u00c3\u00a1s importante son las emociones que nos inspiran l\u00c3\u00adnea y color, perspectiva y contenido. Abundan en las antolog\u00c3\u00adas de todos los idiomas poemas inspirados tanto por cuadros como por sus creadores. El gran poeta espa\u00c3\u00b1ol contempor\u00c3\u00a1neo Rafael Alberti consagr\u00c3\u00b3 todo un libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e2\u20ac\u0153A la pintura,\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a tan sublime simbiosis que \u00c3\u00a9l sintetiza en una estrofa: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e2\u20ac\u0153A ti, fingida realidad del sue\u00c3\u00b1o.\/ A ti, materia pl\u00c3\u00a1stica palpable.\/ A ti, mano, pintor de la pintura.\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400; font-size: 12pt;\">Es evidente que, manejando los mismos materiales et\u00c3\u00a9reos de los pintores, los poetas podemos hablar de la pintura en un idioma distinto al de los cr\u00c3\u00adticos de arte, a veces tan alambicado que parece inventado para impresionar a otros cr\u00c3\u00adticos. Los poetas describimos la pintura con menos conocimientos pero con m\u00c3\u00a1s sensibilidad e intuici\u00c3\u00b3n, con m\u00c3\u00a1s imaginaci\u00c3\u00b3n que erudici\u00c3\u00b3n. Es precisamente con tales credenciales de lego en el oficio y hermano en la emoci\u00c3\u00b3n que me atrevo a emprender este viaje por la obra de alcance c\u00c3\u00b3smico del pintor colombiano Orlando Agudelo Botero, desde sus modestos origenes en las frondosas tierras cafeteras de su patria hace cincuenta a\u00c3\u00b1os, en el seno de una familia burguesa de doce hijos, hasta su actual consagraci\u00c3\u00b3n en los museos y galer\u00c3\u00adas de mayor prestigio de los Estados Unidos, donde vive y trabaja desde 1968.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>La Familia<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e2\u20ac\u0153La patria es la infancia,\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> escribe Ernesto S\u00c3\u00a1bato. Los primeros a\u00c3\u00b1os de Agudelo Botero, el entorno campesino, la solidez de su hogar paterno, la fe religiosa, su descubrimiento casual de la pintura durante la m\u00c3\u00a1s tierna infancia, con la liberaci\u00c3\u00b3n que \u00c3\u00a9sta le depar\u00c3\u00b3 y su formaci\u00c3\u00b3n ajena a cualquier escuela de bellas artes, se traslucen como grandes temas en sus diversas etapas de superaci\u00c3\u00b3n. De este grupo me conmueven especialmente tres cuadros. Notable impacto dram\u00c3\u00a1tico inspira <\/span><b><i>Madona M\u00c3\u00ada<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1993), en el cual la madre tierra arrulla en su redondez al hombre endeble con su angustia existencial sobre un fondo de cirios encendidos que comunican una paz m\u00c3\u00a1s humana que lit\u00c3\u00bargica. <\/span><b><i>Santaf\u00c3\u00a9 de Bogot\u00c3\u00a1, December 6, 1989<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1989) constituye una s\u00c3\u00adntesis abstracta de la protecci\u00c3\u00b3n maternal. La afectiva majestuosidad de la solitaria figura de la madre ofreciendo protecci\u00c3\u00b3n y seguridad al ni\u00c3\u00b1o, sugiere que la misericordia y a\u00c3\u00ban la redenci\u00c3\u00b3n son posibles en medio de la devastaci\u00c3\u00b3n emocional y f\u00c3\u00adsica del terrorismo. El t\u00c3\u00adtulo de la pintura lo origin\u00c3\u00b3 un acto de violencia terrorista acaecido ese d\u00c3\u00ada en Colombia. La gama de los colores patrios, amarillo, azul y rojo, utilizada con intensidad retumba en ecos estremecedores y esperanzadores a su vez.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">De composici\u00c3\u00b3n inspirada por los vitrales de la iglesia de la infancia del artista, <\/span><b><i>La Familia I<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1990) constituye una loa en p\u00c3\u00barpuras, rojos, blancos y negros al hogar de su infancia. La madre, como epicentro, es rodeada por tres de sus hijos apenas insinuados con l\u00c3\u00adneas de trazo incierto. En el tras fondo, el perfil de un hombre esbozado en oro representa al padre, la figura final del entorno familiar.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>El Esp\u00c3\u00adritu<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Los temas religiosos y espirituales conforman la parte m\u00c3\u00a1s extensa de este libro, y es dif\u00c3\u00adcil escoger las obras que m\u00c3\u00a1s nos estremecen. En la serie <\/span><b><i>Las Cruces<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, pintada entre los a\u00c3\u00b1os 1987 y 1994, el artista recurre al sencillo s\u00c3\u00admbolo cristiano para expresar, siempre con la misma composici\u00c3\u00b3n cl\u00c3\u00a1sica y variaci\u00c3\u00b3n de colores, una gama de emociones que oscilan entre la esperanza, la soledad y la paz, el amor y la devoci\u00c3\u00b3n. Ante estas cruces se puede meditar horas enteras. <\/span><b><i>La B\u00c3\u00basqueda<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1993) nos muestra, contra un fondo de claroscuro en carboncillo sobre yeso, de espaldas, a un hombre desnudo con los brazos extendidos al firmamento en acci\u00c3\u00b3n de b\u00c3\u00basqueda. En el azul profundo del infinito se encuentra sutilmente esbozada, cuando a\u00c3\u00ban la pintura se encontraba fresca, la representaci\u00c3\u00b3n de una fuerza superior, tan s\u00c3\u00b3lo un impulso, que resalta conmovedoramente los brazos anhelantes de la humanidad en su eterna b\u00c3\u00basqueda. En <\/span><b><i>Aleluya<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1991) el pintor rinde homenaje a las formas de culturas precolombinas que se reiteran en su obra. Esta vez un coro de figuras infladas con la redondez de la madre tierra y dotadas de rostros ind\u00c3\u00adgenas entona una plegaria colectiva, todo pintado en ocres, azules y verdes que la luz de los cirios apenas iluminan.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>Emociones<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Autenticidad y honestidad caracterizan la obra de Orlando Agudelo Botero. Creadas por un artista que pinta lo que siente y no lo que ve, sus pinturas reflejan todo ese espectro de emociones personales, tan \u00c3\u00banicas en su manera de ser expresadas, como \u00c3\u00banico es el maestro en su sentir. En <\/span><b><i>Uno<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1988) el artista ha plasmado la esencia del s\u00c3\u00ad mismo en un retrato que se acerca casi a la abstracci\u00c3\u00b3n. Utilizando el dorado sobre un fondo de p\u00c3\u00barpuras y rojos, con la ayuda del palustre, ha creado la cabeza y el cuello de una estilizada figura. El tras fondo de los colores utilizados le d\u00c3\u00a1 a la pintura un aspecto de campo espacial, en donde la figura humana, de frente al vasto infinito, se yergue solitaria. Al hacer uso del dorado para crear el perfil humano, el maestro parece no querer otra cosa m\u00c3\u00a1s que destacar las virtudes del ser humano en la sociedad actual.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><b><i>Mar\u00c3\u00ada, Mar\u00c3\u00ada, Mar\u00c3\u00ada<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1992) es indudablemente una rom\u00c3\u00a1ntica pieza de sabor latino. Nuestro artista ha concebido varias pinturas de composici\u00c3\u00b3n similar con resultados totalmente diferentes. En este alto relieve, la figura delicada y estilizada de una mujer con su cabellera larga y exhuberante cayendo en cascadas y su mano dirigida hacia una cercana caricia de su propio coraz\u00c3\u00b3n, se encuentra en actitud de extasis frente al eclipse solar. <\/span><b><i>Primitivismo<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1992) pertenece a una serie de trabajos que incluye tambi\u00c3\u00a9n <\/span><b><i>Ind\u00c3\u00adgena<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><b><i>Retrato de Pablo Zaragoza<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><b><i>Humano<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, inspirada por las culturas precolombinas de Am\u00c3\u00a9rica. Completadas luego de las visitas efectuadas por el artista a Chich\u00c3\u00a9n Itz\u00c3\u00a1 y Tul\u00c3\u00ban en la Pen\u00c3\u00adnsula de Yucat\u00c3\u00a1n y a San Agust\u00c3\u00adn en el departamento del Huila al sur de Colombia, estas pinturas rememoran la tradici\u00c3\u00b3n de estas antiguas culturas en donde la energ\u00c3\u00ada creativa se conjugaba con las fuerzas religiosas y rituales. Estos trabajos evocativos, de estilo simple, son profundamente representativos de nuestra esencia humana y vinculan al hombre del pasado con el actual. En su naturaleza son s\u00c3\u00admbolos inmortales y universales de la cualidad del ser humano.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><b>Creencias<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Obedeciendo a mi instinto de novelista, que anhela llegar al desenlace, dej\u00c3\u00a9 para lo \u00c3\u00baltimo la parte de la obra de Agudelo Botero que figura en primer t\u00c3\u00a9rmino en este libro. Porque era menester identificar al artista y a su evoluci\u00c3\u00b3n antes de culminar en su \u00c3\u00baltima etapa, que \u00c3\u00a9l califica de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e2\u20ac\u0153obras de ense\u00c3\u00b1anza,\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y que en un ensayo anterior describ\u00c3\u00ad como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00e2\u20ac\u0153imbu\u00c3\u00adda de metaf\u00c3\u00adsica y energ\u00c3\u00ada c\u00c3\u00b3smica.\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Para citar nuevamente a Homero<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u00e2\u20ac\u0153Pictoribus atque poetis quidlivet audendi semper fuit aequa potestas,\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">o \u00e2\u20ac\u0153Los pintores y los poetas siempre han tenido licencia para atreverse a cualquier cosa.\u00e2\u20ac\u009d<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Que nuestro pintor sabe atreverse lo comprueba su m\u00c3\u00a1s reciente evoluci\u00c3\u00b3n. En <\/span><b><i>Equilibrio: Balance de Personalidades<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1995) nuestro virtuoso colombiano de la paleta y la l\u00c3\u00adnea utiliza el c\u00c3\u00adrculo en su obra a manera de met\u00c3\u00a1fora en relaci\u00c3\u00b3n a la vida. El rostro del hombre es un retrato bipolar de frente y de perfil que insin\u00c3\u00baa la dualidad de su naturaleza. Las l\u00c3\u00adneas que emanan del centro simulan los rayos de una rueda y los rostros posados en el borde del c\u00c3\u00adrculo reemplazan al rostro central cuando la rueda entra en movimiento, sugiriendo el balance que se hace necesario para lograr alcanzar la armon\u00c3\u00ada en nuestras vidas. Esta obra nos permite identificar al maestro Agudelo Botero en lo mejor de s\u00c3\u00ad mismo y a su vez reconocerlo no solamente como pintor sino tambi\u00c3\u00a9n como fil\u00c3\u00b3sofo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Blancos y azules predominan en la magistral composici\u00c3\u00b3n circular de <\/span><b><i>Equilibrio: Comprender y Acoger Nuestra Naturaleza<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1995). Imagen fiel a la reverencia que Orlando profesa por la naturaleza, es la figura humana que descansa en posici\u00c3\u00b3n de loto, en meditaci\u00c3\u00b3n contemplativa, contra el azul profundo del espacio. En esta obra el artista se atreve a llegar hasta lo m\u00c3\u00a1s rec\u00c3\u00b3ndito de la naturaleza humana para encontrar que los cambios y la aceptaci\u00c3\u00b3n de all\u00c3\u00ad provienen. Para matizar la versatilidad de Agudelo Botero, retrocedamos al a\u00c3\u00b1o de 1988 con <\/span><b><i>Mensajero de Paz<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, una refrescante composici\u00c3\u00b3n en grices y oros que nos evoca a un mismo tiempo una escultura griega y un dibujo picassiano pero sin perder el sello intensamente personal de nuestro artista. Estas im\u00c3\u00a1genes de paz, unidad global y desarrollo personal son tenor recurrente en la obra del pintor que \u00e2\u20ac\u201dno dudarlo\u00e2\u20ac\u201d lo hace destacar entre sus contempor\u00c3\u00a1neos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y para cerrar este cap\u00c3\u00adtulo, <\/span><b><i>Efigie<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> (1990), un trabajo en lienzo tan sencillo como emocionante en el que Agudelo Botero utiliza nuevamente la gama de sus colores patrios para transmitir a sus coterraneos un mensaje que exalta la disciplina, el optimismo y la perseverancia. Una vez m\u00c3\u00a1s encontramos al fil\u00c3\u00b3sofo en el pintor cuando Orlando enfrenta la crisis de valores que afecta a la sociedad contempor\u00c3\u00a1nea. Al sembrar semillas de resposabilidad personal, <\/span><b><i>Efigie<\/i><\/b><span style=\"font-weight: 400;\">, al igual que todas las obras del maestro Agudelo Botero, habla elocuentemente del gran significado de la vida y trasciende al igual que todas ellas barreras de edad, raza, religi\u00c3\u00b3n y g\u00c3\u00a9nero.<\/span><\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/essays\/the-paintings-of-orlando-agudelo-botero\/\"><strong><em><span style=\"color: #999999;\">READ IN ENGLISH<\/span><\/em><\/strong><\/a><\/p>\n<p class=\"p2\" style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/essays\/\"><span style=\"color: #999999;\"><strong style=\"color: #999999;\">RETURN TO\u00c2\u00a0ESSAYS<\/strong><\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN VIAJE ALUCINANTE POR LAS PINTURAS DE ORLANDO AGUDELO BOTERO&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":66,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"template-full-width.php","meta":{"spay_email":""},"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P7RVpD-kC","_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1278"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1278"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1278\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1299,"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1278\/revisions\/1299"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/66"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.orlandoab.com\/oab\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}